En estos tiempos que se nos llena la boca de hablar de Compliance, que en resumen es toda una garantía de acciones encaminadas al cumplimiento normativo, que cualquier empresa tiene que presumir hacer, hoy nos desayunamos con una noticia bochornosa.

Vokswagen admite – anuncio realizado por su Ceo, Martin Winterkorn – que durante los años 2008 a 2015 han vendido en Usa más de 500.000 vehículos bajo las marcas Audi y VW, con sus afamados motores diesel de cuatro cilindros, disponiendo a bordo de sus coches, de un programa informático que manipulaba su software, justo en el instante que eran examinados por las autoridades de la agencia sobre protección del medioambiente (Epa, según sus siglas en Inglés), desactivándose automáticamente.

Las estrictas normas anti polución americanas indican que los vehículos del consorcio alemán emiten hasta 40 veces más contaminantes de lo permitido, contexto que los ingenieros conocían al introducirse a aquel mercado.

No se puede decir que no se haya actuado de forma deliberada en este caso ni mucho menos. La amenaza de sanción es multimillonaria. Nunca jamás en la historia se había valorado una sanción de tanta magnitud ya que la multa puede alcanzar los 18.000 millones de dólares.

El seguro del Grupo VAG tiene encima de la mesa una papeleta difícilmente gestionable, ya que tengo mis serias dudas, de si tienen que garantizar los costes de retirada de producto cuando se ha cometido un fraude a sabiendas que se conocía.

Una pena la verdad, que la reputación de una industria tan seria, puntera tecnológicamente hablando, además haya decepcionado a su clientela en todo el mundo con comunicados como el que nos ocupa.

Desde luego es un golpe enorme a la reputación de la marca, sus acciones, su estabilidad financiera y veremos que consecuencias tienen sobre sus accionistas y sus dirigentes que tienen que estar ciertamente muy preocupados.

Natxo Vadillo – Compitte –