Hace un año, en estos momentos, ni tu ni yo, podríamos imaginar ni por lo más remoto, lo que hemos podido vivir en 2020.

Confío que esta pesadilla, dramática en muchas familias, exasperante para empresas, comercios y autónomos venga a su fin para siempre.

Me quedo con las cosas que hemos aprendido y que lamentablemente valoramos cuando las perdemos.

La libertad, el socializar y en definitiva continuar con nuestro modo de vida anterior, ha sido un clamor, sin embargo, hemos valorado y admirado a la familia, amigos, clientes, proveedores y hasta a los competidores.

Quizás hemos dado un pequeño paso en humanizar nuestra sociedad ya de por si suficientemente canalla.

De todo corazón deseo que este 2021 te devuelva esa sonrisa y la ilusión diaria por VIVIR.

Natxo Vadillo – Compitte –