Un servicio profesional es bueno, en tanto y cuanto se permite al cliente disponer de tiempo para la toma de decisiones. Así de claro.

Qué mala costumbre tenemos los humanos en dejar las cosas para el final. Qué mala praxis tenemos todos cuando siempre trabajamos ante la urgencia y no ante la importancia. Qué horror es comprobar que además esta es una regla habitual no sólo para los mediterráneos, sino también en otros pobladores de la tierra.

Se me nota algo cabreado, ¿verdad? Y es que no quiero ocultar me desazón ante una más que habitual consecuencia de falta de personal, personal profesional y de valores adecuados en las organizaciones.

Valores donde prevalecen los objetivos al servicio y donde yo incansablemente someto a revisión, ya que difícilmente serás capaz de crecer si no cuidas lo que ya tienes.

¿Cuantas veces te preocupas a la hora de reservar una mesa en el restaurante del horario de cocina? ¿No crees que debería de ser lo primero a valorar si quieres que te atiendan como merece la minuta?

Así de simple. Como no empatices con tu cliente y le des aire suficiente para que pueda reflexionar, ayudándole en la toma de decisiones, con tiempo adecuado para corregir y aclarar lo que sea necesario, me da que más que ganar estas construyendo malestar. 

Mira que me gusta anticiparme, pues en muchos casos ni con esas. La maquinaria está engrasada y programada para atender a corto sin visión a largo, circunstancia que desde Compitte desde luego haremos lo posible para corregir.

Natxo Vadillo – Compitte –