En el año 1993 tuve ocasión de realizar un formidable viaje a Sudáfrica. Esta experiencia me marcó para toda la vida. Mis amigos bien lo saben.

La visita fue imborrable habida cuenta la amalgama de culturas, la riqueza en recursos naturales, su flora, su fauna, los paisajes, los parques naturales, etc…

El país aún no estaba gobernado por  Madiba, pero se notaba cierta esperanza e ilusión en la inminente revolución, que democráticamente ganaría en las urnas y que le otorgaría el poder. En definitiva se veía como poco a poco, el país pasaba a ser prácticamente en su totalidad de extensión gris, desapareciendo las zonas blancas y las zonas negras del derrocado apartheid.

Décadas después, pude volver a tener contacto con el país por motivos personales y profesionales. En el ámbito profesional, tuvimos que desarrollar programas de seguros internacionales, dado que empresas españolas demandaban sus recursos minerales, lo cual obligaba a instalarse, teniendo en cuenta la política de proteccionismo que lógicamente protege los intereses de la región.

Comparando la Sudáfrica que yo conocí, a la Sudáfrica actual, con la capacidad de organización que por otra parte nos demostraron a todos en el mundial de futbol 2010, no hace otra cosa que evidenciar que se trata de una potencia mundial, con un producto interior bruto entre los 20 primeros países, aportando el 25% del total de la riqueza de toda África.

Creo que los valores que Nelson Mandela, con su lucha incansable a la igualdad, la cohesión del pueblo, sin rencores, única y exclusivamente buscando el estado de bienestar para los suyos y para la humanidad son principios que compartimos en Compitte.

El mundo sufre una gran pérdida de un ejemplo que no debemos olvidar y que invito a refrescar su memoria, observando el retrovisor de la historia en este planeta de ritmo vertiginoso y huérfano de principios. Q.e.p.d.

Natxo Vadillo – Compitte –