No hay mejor manera de poder aprender en esta vida que poder escuchar a la experiencia. Si es además buena gente, generosa, con valores y con voluntad de ayudar, mucho mejor. Esta para mí es la definición de eibarrés.

Lejos de equivocarme lo puedo aseverar y más aún cuando he gozado por unos días de la oportunidad de convivir estrechamente con un ciudadano de Éibar, grande en su volumen y grande en su corazón.

Se tuvo que desplazar a la vecina localidad de Berriz, en el territorio histórico de Bizkaia, para poder crecer, dado que esto es lo único que escasea en la ciudad armera, el terreno, ya que el talento y la capacidad de trabajo es máxima.

Me comentaba en estos días, que no había portal en su ciudad a mediados del siglo pasado que no tuviera una familia emprendedora que desarrollase un nuevo negocio.

Todo en base a su gran habilidad innata de la zona en la transformación de metales para todo tipo de aplicaciones por todos conocidas, desde máquinas de coser, armas, bicicletas, etc….

Nuestro querido protagonista de hoy, nuestro cliente y mejor amigo Javier Zamakola, tuvo la visión de especializarse ya hace unas décadas en una tecnología muy concreta y siempre tuvo claro que su futuro era continuar con lo que mejor sabía hacer que es el taladrado profundo.

Conocido en toda la península y en Europa, en cualquier sector al que te acerques que trabaje el mecanizado, ahí estará una buena referencia de su taller. Taes que es su nombre es acogido con agrado allá por donde vaya siendo recibido con honores y simpatía.

Como he tenido ocasión de poder comprobar en estos días, es una persona generosa en su voluntad de ayudar y conviene tenerlo cerca para pedirle consejo antes de emprender un nuevo proyecto.

Sinceramente es una de las cosas que más me llenan de mi trabajo, lograr este grado de confianza y empatía con los clientes, ayudándoles en lo que fuera preciso para que cooperen con otros clientes y aprendiendo de su talento que te hace descubrir lo orgulloso que uno está de disfrutar de la amistad de personas tan brillantes.

Así que como consejo pon un eibarrés en tu vida para tener una perspectiva industrial amplia. 

Natxo Vadillo – Compitte –