Cuando nacieron los canales alternativos, también llamadas “líneas directas”, ahora vía internet los comparadores, fundamentalmente para el ramo del automóvil y más tarde para seguros comodity como el hogar y otros, su mensaje era, es y será el precio.

Para los profesionales en aquel tiempo nos parecía una locura el no poder mantener una relación con tu aseguradora a través de un mediador que defendiera tus intereses. Después se demostró que esta carencia en muchos casos dilataba en exceso la resolución de expedientes.

Sin embargo mediante un análisis muy bien direccionado por el sector, se consiguió llegar a un método de proceso que estandarizó muchísimo nuestro día a día, consiguiendo una eficiencia impensable décadas anteriores, lo cual provocó obviamente una disminución de los costes y por consiguiente una deflación de las primas de seguro.

En un observatorio interno que Compitte lleva desarrollando desde sus inicios observamos que el aseguramiento nacional sigue siendo bastante precario en lo que a la técnica aseguradora respecta.

Así por ejemplo el 39% de las industrias tienen en sus programas de seguros la definición de la actividad incorrectamente declarada.

Como mínimo el 44% tienen infraseguro con el gravísimo riesgo que ello conlleva a la hora de utilizar el contrato.

Apenas un 5% de las industrias disfrutan de paneles amplios aseguradores de garantías necesarias en conexión con los productos que estas fabrican.

Y así sucesivamente puedo seguir hablando durante muchas páginas, pero por un lado no deseo aburrir a nadie, y por otro, forma parte de nuestro conocimiento interno de Compitte que hemos logrado con mucho esfuerzo.

En consecuencia ¿seguro que los seguros baratos son más baratos?

Antes de llegar a esta conclusión se analizan como debería de ser las exposiciones a los riesgos, las inquietudes que se desean cubrir, se verbalizan las necesidades que se vislumbran, ¿y las que no se vislumbran por desconocimiento?

Estas y otras muchas más fases de lo que es una buena gerencia de riesgos es a nuestro juicio lo que se debería de hacer siempre a la hora de contratar el seguro, del ramo que fuere por muy sencillo que sea, llegando por último al precio final que motivará la decisión definitiva del consumidor.

No al revés. Lamentablemente en mi vida profesional he visto muchas veces en la toma de decisiones la prioridad precio sin el análisis previo que nos deja desamparados ante el riesgo que se pretende cubrir.

Natxo Vadillo – Compitte –