No sé si Uds. coinciden conmigo que la herramienta que más ayuda a la conducción es precisamente la señalización horizontal.

Circular por una carretera adecuadamente pintada y mucho más a la noche es, diría yo, la mejor medida de seguridad que garantizarían un tránsito más seguro.

Claro además esto va por barrios. En Andalucía, por ejemplo, en sus carreteras autonómicas, circular con confianza es toda una odisea.

Tienes que imaginarte, presuntas líneas continúas, presuntas líneas discontinúas, presuntos arcenes, presuntas islas, presuntas glorietas, presuntas delimitaciones de las vías, presuntas….

Eso sí. Atenuadores de velocidad, también llamados guardias tumbados, los hay por todos los sitios, muchos de ellos además sin pintar con la consiguiente sorpresa que más que ayudar lo que hacen es joder, despistar, sorprender y provocar una reacción evasiva para entre otras cosas no cargarte la suspensión, la transmisión, los silentblock, las rotulas de la dirección… incluso los empastes de tu comedor.

Baches por doquier, badenes impresionantes también, toda clase de asfaltos sin grip, con suciedad y nulo drenaje es un muy común.

Guardias tumbados de toda clase de dimensión, con toda clase de ángulos de ataque, a cada cual más agresivo están de moda.

Pero insisto, es absolutamente insoportable circular con confianza y seguridad en una vía sin pintura, es casi más seguro circular en el norte en pleno invierno con dos palmos de nieve virgen aún sin pisar.

Incluso los modernos sistemas de circulación autónoma que equipan los electrodomésticos con ruedas que se van a imponer se apoyan en gran medida en la señalética horizontal para guiar el rumbo del coche.

Eso sí, recursos para criminalizarnos con excesos de velocidad ridículos hoy en día, incluso con el disparate que cuesta por hora de vuelo la “armada invencible” del siglo XXI tenemos sin problemas.

Lamento tener que repetirme durante estas fechas estivales con mensajes similares, pero de verdad que vamos de mal en peor.

Natxo Vadillo – Compitte –