Llevo ya toda una vida dedicada a este arte de la mediación de los seguros. En mi vida comercial he visitado multitud de instalaciones de todo tipo industriales, comercios, despachos, restaurantes, etc…

Únicamente en dos ocasiones (y puedo decir que quizás puedo contar por miles las acciones comerciales emprendidas) tuve la ocasión de poder felicitar a sus empresarios por tener unos programas de seguros ejemplares.

Recientemente he leído una entrevista publicada en el periódico local de mi querida ciudad, donde se lamenta el empresario sufridor de un incendio a la pregunta del periodista del porque después de ocho meses no haber realizado una reinauguración aludiendo que “es cuestión de dinero. Los seguros dan lo que dan y eso es lo que hay”

Yo me pregunto. ¿Porqué desde el punto de vista de gestión, normalmente los responsables acostumbran a  obviar los buenos consejos que algunos damos a la gente?. ¿Porqué somos los profesionales del sector los culpables siempre de los errores en las tomas de decisiones de los gestores de las organizaciones?

En conversaciones de barra de bar se acostumbra siempre a poner a parir a los seguros, pero es que por norma general las reglas más básicas y eleméntales quienes tienen que apuntarlas desde su inicio prefieren saltárselas con el fin de pagar lo mínimo posible y luego ocurre lo que ocurre.

Señores por favor un incendio son lentejas. O las comes o las dejas. Si tienes bien construido tu programa sin tener infraseguros por medio, habiendo notificado adecuadamente las condiciones del riesgo, observando sus agravaciones si así fueran de acuerdo con el cuestionario que debe de someterse el asegurado, no tiene porque existir problema alguno si además se atiende a las razones que los profesionales estamos siempre dispuestos a indicar. Simplemente el único perjuicio (y no por ello menor) es el propio trastorno que sufrimos en nuestro día a día al tener esta eventualidad calamitosa no deseable pero perfectamente afrontable con un buen asesoramiento y mejor seguro.

Gracias.