Ante la crisis que nos azota, el gobierno ha decidido vía Real Decreto, considerar que toda persona infectada que esté de alta en la seguridad social debe de ser considerarse como accidente de trabajo, exclusivamente -enfatiza la directriz- a efectos del cómputo de la incapacidad temporal.

Por otra parte, no hay que descartar que afloren reclamaciones colectivas, motivadas en gran parte, por el sector socio sanitario donde deberá responder la responsabilidad patrimonial del estado.

Así mismo desde el estado actual de la ciencia conocido, esta pandemia tiene la singularidad que o bien ocasiona incapacidad temporal o bien fallecimiento, sin ser por tanto previsible que ocasione invalidez alguna.

Otro matiz que no debemos de perder de vista es el ámbito temporal, previo al estado de alarma y posterior. No es lo mismo que la infección sea el 4 de marzo que el 18 de marzo. En cualquier caso, se faculta de acuerdo con la norma 102/2020 que la inspección de trabajo investigue ya que se debe distinguir entre una actividad con exposición profesional y no exposición profesional.

Los primeros con exposición profesional son ámbito sanitario, socio sanitario y funerarias. El resto de las industrias no tienen exposición profesional, por lo cual, las medidas de mitigación reguladas por el artículo 664/1997 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, no aplican de igual manera.

¿Por consiguiente es responsable el empresario? Si este ha sido diligente de acuerdo con el artículo 664/1997 de la referida Ley donde se regula accidentes biológicos y ha realizado un seguimiento de las diversas normas que la administración ha publicado y las ha procurado instalar, cabe defensa de la responsabilidad del empresario.

Así mismo, un atenuante de la responsabilidad del empresario sería su posibilidad de cumplimiento en el suministro de los EPIS vs a su falta en los mercados o bien por requisa del gobierno. En cualquier caso, se abre la vía de la reclamación escalando a la gestión de los administradores en casos confirmados que han continuado trabajando.

El sector asegurador procurará apalancarse en la fuera mayor y en la pandemia, la incertidumbre es de tal magnitud que aventurarse ahora a pronosticar la posición aseguradora es una temeridad, ahora bien, conviene reflexionar, eso es lo que estoy buscando en estas líneas.

Natxo Vadillo – Compitte –