Conocer mundo, visitar lugares inhóspitos, disfrutar de sus culturas, paladares, tradiciones y diversos caldos, no se puede decir precisamente que sean unas vacaciones. Si de verdad quieres descansar, te recomiendo que vayas al pueblo, a visitar a tus amistades, a vaguear sin pegar golpe. Esto te permitirá recuperar las fuerzas.

El turismo requiere esfuerzo, incomodidades, madrugones y palizas físicas encomiables para poder aprovechar y absorber lo que estás viviendo, para más tarde poderlo procesar en tu interior y generar así mayor conocimiento personal y por consiguiente ser más rico a lo emocionalmente respecta.

Precisamente este verano he tenido la dualidad de hacer turismo y de ir al pueblo a su vez, por lo que he gastado en una primera parte lo he recuperado en la segunda.

Así durante el tiempo de relajación me he puesto al día de lo que acontece en el mundo y me ha llamado la atención la crisis de la contaminación por listeria y la presunta responsabilidad de la empresa sevillana que comercializaba la carne mechada.

Paralelamente en mi vida profesional privada he sido participé de un siniestro ocasionado a un cliente de nuestra casa por una subcontrata, empresa está, que al igual que la andaluza carece de una adecuada cobertura ante en este caso los daños provocados por un incendio y su contaminación de hollín a la nave industrial.

Al margen de la gestión de crisis y las contradicciones que los distintos gobiernos que se han evidenciado de nuevo, parece más que evidente que no se hace una adecuada gestión en gerencia de riesgos en las empresas y escudarse en que se cumplen las normativas en calidad y que tenemos los permisos en regla no es suficiente.

Ser propietario de una industria alimentaria y no disponer de una adecuada cobertura de responsabilidad civil con una capacidad superior a la decena de millones de euros hoy en día es de locos. 

Tener una carpintería que da soporte auxiliar a la industria, hacer labores de mantenimiento en periodo estival aprovechando la parada y no tener una adecuada capacidad superior a la decena de millones de euros, de nuevo es de locos hoy en día.

Es labor de todos, de absolutamente todos, valorar la exposición de nuestros riesgos con rigor y dimensionarlos en proporción a la actividad y de a la dimensión de nuestros clientes. No hay normativa que exija un mínimo de aseguramiento en la mayoría de las industrias que tejen el país, pero tampoco hay demasiado sentido común en el consumo de seguros y en el rigor en la gestión y luego nos lamentamos.

¿Quién dijo que ser empresario fuera fácil? Tómate tu tiempo de reflexión, pero tómatelo en serio. Acude a profesionales que los hay y déjate asesorar. Después consume seguros con un mínimo de diagnóstico previo.

Natxo Vadillo – Compitte –

Foto. Fuente Instagram.