Estas cosas pasan, decía nuestra ministra de defensa y bien que pasan la verdad. Toda la vida hemos sufrido en el norte semejantes precipitaciones y de siempre hay localidades aisladas por los temporales, ahora bien, una nevada de estas dimensiones en una urbe del tamaño y la importancia de Madrid, lo que hemos visto este fin de semana es cuando menos inevitable, pero si que es previsible.

Es responsabilidad de todos echar un cable. En mi ciudad y en la suya, hay bandos municipales que nos informan a los ciudadanos que tenemos que despejar nuestras aceras, la superficie correspondiente a nuestra finca, bien sea comercio o vivienda.

Aplaudo a todos los ciudadanos que desinteresadamente han colaborado para rescatar coches, trasladar pacientes y sanitarios, dando así una gran respuesta social mediante sus 4X4. Confío que este tipo de iniciativas mejor organizadas, vengan para quedarse.

En cuanto a los daños, lo primero que hay que decir, es que la nieve no se considera riesgo catastrófico, por consiguiente, no nos podemos basar en el reglamento de nuestro reconocido Consorcio de Compensación de Seguros.

Si que será objeto de cobertura consorcial, las más que previsibles avenidas de agua a consecuencia del deshielo, que a buen seguro preocupa mucho a los pobladores de las riveras de los cauces de los ríos.

En el estado actual de la borrasca, todo el soporte corresponde al sector asegurador privado, actor que ha pedido calma ante la avalancha de trabajo que se les viene encima.

Actuaran las compañías aseguradoras siempre y cuando su contingencia esté cubierta en póliza.

Por ejemplo, si tienes daños materiales en tu coche por la caída de un árbol, tendrás alcance si tu seguro de auto tiene daños propios con extensión de cobertura por fenómenos de la naturaleza. En todo caso, si has sufrido daños por un hecho derivado de la circulación al ser golpeado por un tercero desde luego que te atenderán.

De igual manera en las viviendas, comunidades, comercios y empresas si tienes daños por las heladas, desprendimientos, aludes o colapso, te ampararán si en tu póliza de seguros viene recogidas estas contingencias y no se encuentran excluidas.

Ahora toca prevenir más que nunca. En las cubiertas de los edificios hay muchísima nieve, con las heladas que vamos a sufrir esta semana se van a formar carámbanos de hielo y en las carreteras hay lo que llamamos el hielo negro, ese que no se ve.

Por tanto, por favor nunca pasear al ras de ninguna fachada, precaución en las zonas arboladas y procura conducir con suavidad anticipando la jugada.

Por lo demás, ya lo dice el refrán… Año de nieves, año de bienes.

Suerte y feliz mejor año nuevo.

Natxo Vadillo – Compitte –