Un premio Darwin es un logro irónico que toma su nombre del creador de la teoría de la evolución – Charles Darwin –. Se basa en el supuesto de que la humanidad mejora genéticamente cuando ciertas personas sufren accidentes, muertes o esterilizaciones por error absurdo o un descuido. Se desechan los bulos, las leyendas urbanas o historias inventadas para recibir el premio, admitiéndose únicamente historias que hayan ocurrido realmente.

Los premios Darwin se conceden, generalmente de forma póstuma, al individuo o individuos que se elimina del acervo genético de la manera más espectacular. Sin embargo, hay una excepción respecto a la condición de que deben morirse para recibir el premio. Si un individuo no muere, pero queda incapaz de tener hijos tendría la posibilidad de recibir el “premio honorífico” mientras aún esté vivo.

Se establecen cinco requisitos para ganar el premio.

  1. Imposibilidad de reproducción. El candidato debe estar muerto o haber quedado estéril. Excelencia. Asombrosa falta de sensatez.
  2. Autoselección. Causar la imposibilidad de reproducción.
  3. La persona debe de estar en su sano juicio.
  4. El acontecimiento debe de ser verificado.

Algunos ejemplos atestiguan lo que se relata como por ejemplo.

  • Malabarismo con granadas de mano (Croacia, 2001)
  • Dejar un cigarrillo encendido en un almacén lleno de explosivos (Filipinas, 1999)
  • Saltar de un avión para grabar a paracaidistas sin haber puesto el paracaídas (Usa, 1987)
  • Intentar obtener suficiente luz para mirar por el cañón de una pistola de avancarga cargada utilizando un mechero (Usa, 1996)
  • Iluminar un depósito de combustible usando un mechero para comprobar si contiene algún elemento inflamable (Brasil 2003)
  • Intentar jugar a la ruleta rusa con una pistola semiautomática que carga automáticamente el siguiente cartucho en la recámara.
  • Jugar a la ruleta rusa con una mina terrestre.
  • Chocar contra una ventana y caer intentando demostrar que el cristal de la misma es irrompible.

Fuente: Wikipedia.