Desde que conocí la noticia sobre los seísmos del Golfo de Valencia, motivados por el proyecto Castor me he interesado en saber un poco más de este tipo de almacenamientos.

Así por lo que he podido leer, se tratan de infraestructuras subterráneas que aprovechan antiguos yacimientos de petróleo, para poder almacenar gas natural.

De esta forma cuando se demande esta fuente de energía en las estaciones de frío, tenemos a nuestro alcance suficiente suministro, habida cuenta que el sistema gasista español importa prácticamente la totalidad del mismo.

Hasta aquí todo muy bien, otra vez la ingeniería nos sorprende con sus evoluciones en mejora de nuestra calidad de vida.

Ahora bien, leyendo distintos autores he podido comprobar que al parecer el gobierno del Sr. Zapatero no tuvo en cuenta los riesgos sísmicos a la hora de declarar el impacto ambiental del proyecto, en el 2009.

Por otra parte,  el Observatorio Geográfico del Ebro solicitó que se llevará a cabo este estudio que ahora se echa en falta.

Conocidos catedráticos en Ingeniería Geológica denuncian que las consecuencias se deberían haber previsto por que la correlación entre las inyecciones y la actividad sísmica es algo que se sabe desde los años 60.

Desde Compitte queremos  poner el énfasis en la Gerencia de Riesgos y su aplicación a todo tipo de empresas e infraestructuras de este calado. Independientemente que si se demuestra que no se realizaron los razonables estudios antes de dar el paso al proyecto pueda tener sus consecuencias económicas y políticas, volvemos a comprobar una vez más que no aplicamos las técnicas de evaluación de los riesgos y sus impactos.

Por este camino no dejaremos nunca de ser un país “de pandereta” cuando es obvio que miramos hacia otro lado en la toma de decisiones a pesar de encontrarse la plataforma que impulsa el gas en la falla Amposta (Natxo Vadillo – compitte.com)