Desde hace algún tiempo vengo reflexionando sobre la planificación y la perfecta definición. He llegado a la conclusión de que no existe. Es un bucle cerrado o círculo. La dedicación de miles de horas al diseño perfecto es despilfarro, es decir, pérdida de tiempo, ilusión y en definitiva dinero. En ocasiones, la gran mayoría, lo liamos más, ya que el que planifica está desligado de la realidad de lo que planifica.

Me ha ayudado a profundizar en este concepto Unai Ugarte, consultor de Asenta (Lean). Diseña rápido, implanta y corrige. Rediseña rápido, implanta y corrige. Rediseña rápido, implanta y corrige. Rediseña rápido, implanta corrige… Creo que la idea es fantástica.

Comparándolo con un deporte, sería quizás hablar de baloncesto; pizarra Veleda para marcar la teoría, salimos a jugar, el tema no va como deseamos, tiempo muerto y corrección.

La mejora está en la acción, no exclusivamente en el diseño. Hasta que no somos capaces de llevar el diseño a la acción, no hay aportación de valor. Deberíamos medir mucho que el diseño no nos paralice y se eternice, que es lo que ocurre en muchas empresas.

Que concepto tan sencillo y a la vez que complejo llevarlo a la práctica.

¡Pasemos a la acción, hombre!

Fuente: Blog de Jon Angulo (Gerente + Compartiendo Experiencias Organizacionales)