Para los suscriptores, son tiempos de zozobra. Las renovaciones tienen cierto vértigo por el temor a la pérdida del cliente. Algún cretino, del antes llamado Seguro de Incendios y hoy Property, baja un 35% las primas de un gran cliente y pone la siniestralidad histórica en un 130%.

Es sólo un ejemplo. ¿Le premiará su jefe con un bonus? Es una práctica casi generalizada renovar “a la baja”, incluso aplicar tasas inferiores a las del Consorcio en riesgos severos.

Perforan el suelo cada día buscando tocar fondo. La situación no es muy distinta en el seguro de RC. Se “regala la capacidad”. Los excesos han pasado de 2.000 euros el millón a 1.000 euros y actualmente incluso a menos (se habla de 500 euros el millón).

Los aseguradores de directo se distancian de los criterios técnicos, incluso con anuncios en los medios. Llegado el caso, el corredor cambia al asegurador y santas pascuas. De paso, se arañan unos puntos a la comisión o al rappel para no perder ingresos. Unos y otros disfrutan con la situación. No se sienten responsables del riesgo.

Los reaseguradores tradicionales, más cautos y listos, no entran al juego. Saben que las primas han tocado fondo y se retiran a sus cuarteles de invierno. Bastante frío pasan ya con el rendimiento financiero.

Mientras, los suscriptores de las cedentes, muy valientes, exponen las cuentas técnicas del ramo a la intemperie y, de paso, el resultado de su compañía, cada día más menguante.

¿Sabrán poner freno al deterioro los directores generales o también están en el juego? Saben que son responsables, pero no saben qué hacer, o no tienen el coraje de dar el primer paso.

Curiosamente, el año pasado lo dieron con el seguro de flotas. ¿Y qué paso?: Un fuerte endurecimiento de las condiciones.

Esperan que algo externo a ellos les haga cambiar. Pues han de saber que esta vez el huracán Matthew solamente ha dejado tras de sí 4.000 millones de dólares en daños. Nada que ver con Katrina o Sandy, que dejaron casi 40.000 y 20.000 millones, respectivamente.

La respuesta está en ellos mismos.

Santiago Martin. Boletín Rc y Seguros.