La cita del título es de Mark Twain quien solía decir en sus relatos cosas muy sesudas sobre sus viajes.

Seguro que todos de alguna u otra forma estamos de acuerdo con este acertado comentario, que se puede extrapolar tanto a nuestras relaciones personales a lo largo de la vida, como a nuestras relaciones profesionales con directivos, responsables y empresas.

Qué cierto es, que muchas veces hasta que no llevamos unos cuantos kilómetros de andadura no podemos empezar a vislumbrar si de verdad el negocio a nacido adecuadamente, se ha entendido por ambas partes y en definitiva si se están cumpliendo las expectativas del mismo.

Si esto lo trasladamos a los servicios y en concreto a los seguros pues ya ni os cuento. En mi anterior posts reflexión de Jon Angulo decíamos, “es fundamental centrarse en las necesidades del cliente, y para ello, es imprescindible conocer a fondo al cliente”.

Qué cierto es, sólo de esta manera podremos emprender un viaje donde todos estemos cómodos y todos tengamos bien claro nuestros rolles y compromisos recíprocos.

Este es el segundo paradigma de la venta y de la gerencia de riesgos y seguros,  el saber escuchar, preguntar más, el averiguar las preocupaciones del cliente, saber interpretar las mismas en un contexto asegurador, ayudar en comprender los contratos y construir coberturas insólitas apalancándonos en este conocimiento esencial del cliente, de sus valores, de sus productos, su historia y sus estrategias al futuro.

No podemos construir soluciones competitivas, innovadoras si no ganamos la confianza mutua y nos desnudamos ambas partes para entre todos buscar el producto y servicio que realmente demanda el cliente.

Natxo Vadillo – Compitte –