“No podemos conducir por ti”. Famoso eslogan que caló profundamente incluso en aquella graciosa espontaneidad del entonces presidente saliente Aznar.

“Por su seguridad…. Control de velocidad”. Así sucesivamente, un largo etcétera de diversas campañas que la Dgt tiene por costumbre divulgar fundamentalmente durante el verano para impresionarnos a los maltratados conductores.

La siniestralidad este último año tiene un ligero repunte con incremento significativo de víctimas mortales cuando en España en las últimas décadas se había conseguido umbrales espectaculares.

¿Qué está pasando? Simplemente a mi juicio que existen más desplazamientos, motivados por la salida de la crisis, el parque de automóviles está muy envejecido y las carreteras están de pena.

La falta de mantenimiento es clamorosa. En el sur vías sin pintar hay a punta pala. Los carriles derechos de las principales vías nacionales deben de ser transitados por tractores para no romper la mecánica de los turismos.

Siete de cada diez coches que transitan llevan las ruedas desinfladas con el enorme peligro que ello conlleva. La gente desconoce que llevar una rueda desinflada motiva la posibilidad de reventar un neumático, circunstancia esta, que si llevas exceso de presión no ocurre.

De vez en cuando te encuentras con conductores que llevan los coches más sucios que el campeón de un Dakar y se sigue permitiendo circular ya que es legal.

Todo esto a mi juicio influye más en la accidentalidad que todas las demás medidas coercitivas que nuestro querido ministro en funciones nos impone.

Sin embargo aquí al lado en Portugal en sus vías rápidas da gusto circular. No existe la presión que provoca tanta ansiedad y nerviosismo en la búsqueda permanente de la sanción. No hay radares fijos, por supuesto que no hay móviles, no tienen helicópteros en misión de “apocalipsis now”, los peajes son automáticos, te señalizan la distancia a las gasolineras indicándote su marca y posteriormente sus precios, en definitiva te permiten circular a tu ritmo de forma relajada.

Por el contrario en el Reino de España cada vez es más estresante circular pendiente de mil variables del entorno además de las trampas que dicen incorporan por nuestra seguridad.

Mentira es mentira todo lo que nos venden y desde luego no ayuda para nada todo lo contrario.

Natxo Vadillo – Compitte –