En verano aprovecho a ponerme al día en mis aficiones. La música y el motor y no precisamente por este orden.

Leí un estupendo artículo en Motor Clásico que nos va a dar mucho juego. Veamos.

“Nunca he tenido clara la diferencia objetiva, la que se puede medir, entre las marcas premium y las generalistas (hasta esos nombres me parecen confusos). No es la calidad, en su sentido amplio; un Mercedes-Benz era un coche muy bien hecho; un Jaguar o un Cadillac, no tanto (un Aston Martin o un Ferrari, menos todavía). No es la gama, sobre todo desde que las marcas premium también intentaron vender coches pequeños. No es el valor de reventa, que hace tiempo se esgrimía como el argumento principal; hoy, un 600, un Mini y hasta un 2CV pueden costar más que un Mercedes-Benz de su época. Y nunca ha sido la llamada exclusividad, entendida como difusión porque BMW fabrica más coches que Dacia. Como decía Sherlock Holmes, una vez descartado todo lo imposible, lo que queda tiene que ser la verdad por improbable que parezca. Así que una marca es premium cuando puede vender un producto funcionalmente igual a otros, pero más caro.

Ya llegamos al Senator. Era un cochazo, pero era un Opel. Y el caso es que, entre las marcas generalistas, Opel se distinguía por sus berlinas grandes con motor V8, el Kapitän o el Diplomat. Pero, como objeto suntuario, un coche es como una corbata: hace mejor esa función si es de una cierta marca. La diferencia es que una corbata es solamente un adorno y coche, eso y mucho más. Dentro del mucho más, un Senator puede dar las mismas satisfacciones que cualquier otro modelo de los 80 o 90 ya no sirve como objeto suntuario, ahora es solo un coche viejo. Si no necesaria aparentar y tiene a la vista un Senator, le recomiendo que lo considere.”

La metáfora que me lleva a escribir sobre esta reflexión es mi consabida manía que tengo por conseguir poco a poco que nuestras pymes se unen para desarrollar un producto propio, de calidad, que sea considerado en un principio generalista, para que poco a poco el mercado les ponga en su reputada calidad de servicio, para así pasar a ser considerado un producto Premium con una cadencia de producción elevada, que funcionalmente haga lo mismo, pero con mayor margen de beneficio.

No he descubierto la rueda ni mucho menos, lo que pasa es que me da pena, mucha lástima diría mejor, ver proyectos que han sido un fiasco por la falta de ilusión, motivación y la pérdida de la perseverancia que en todo proyecto tenemos que poder implementar para lograr el éxito.

Que el Covid no nos pare por favor. Que se superará más pronto que tarde y recuperaremos la ambición de desarrollar.

Ánimo…

Natxo Vadillo – Compitte –