¿Qué fina es la línea que separa el amor del odio verdad?

En la vida privada, en la vida profesional, en la vida familiar, todos supongo que hemos podido tener sensaciones similares.

En el mundo empresarial, lamentablemente se frustran muchos proyectos que nacen con una enorme ilusión entre las partes.

Mantener la pasión del primer día siempre es complicadísimo ya que normalmente la intensidad en el compromiso suele tener sus vaivenes.

Cuando además se mezcla una disminución del resultado esperado con la metida apaga y vámonos.

Pero lo que es aún más decepcionante es poder comprobar como una compañía de reputación intachable, ante un proceso de divorcio por decepcionantes expectativas, utiliza argumentos falsos intentando desacreditando a la otra parte, abandonando a sus clientes a su suerte y ventura.

Los tribunales de justicia son los únicos lugares a los que se deben dirigir los esfuerzos para proteger los intereses primero de los maltratados clientes y después de la reputación del agredido profesional.

Con lo fácil que es dialogar en búsqueda de una alternativa viable, determinados dirigentes toman el camino equivocado.

Lo que está claro es que al final el tiempo pone a cada uno en su sitio.

Natxo Vadillo – Compitte –