Especialmente para los europeos tiene una importancia sublime la eliminación progresiva de las ventas de turismos movidos a gasoil.

Según los estudios hablan de que el motor diésel tiene una vida útil claramente definida en un periodo de entre cinco a diez años.

Llevo tiempo observando desde hace un lustro hacía aquí, la progresión en la innovación del motor hasta la fecha más eficiente, ha dejado paso a disponer de recursos a la inminente electrificación propulsado por baterías o por pilas de combustible de hidrógeno.

Mientras se impone la electricidad, tendrán que coexistir con los vehículos híbridos y si se observa cualquier lista de precios, catálogos de fabricantes, es difícil encontrar una marca de coches que ahora mismo no disponga de uno o varios modelos híbridos.

A la fuerza ahorcan como se suele decir, habida cuenta, de la imposición tributaria y de control que las autoridades europeas van a imponer a los fabricantes, calculando medias por emisiones de toda una gama a la venta durante una anualidad, provocando incluso la sanción de prohibición de venta.

Desde el punto de vista industrial, los fabricantes de componentes se están adaptando a las necesidades inmediatas de la industria del automóvil como así lo indica un reciente informe realizado por la consultora KPMG, si bien es cierto, que se debe de buscar más allá del producto tradicional para continuar teniendo supervivencia cuando tu exposición a la automoción es elevada.

Para el usuario será una revolución ya que existirán ciudades donde prohiban la circulación de vehículos fósiles, los que andamos decenas y decenas de kilómetros al año, tendremos que ir cambiando el paradigma al downsizing acompañado de electricidad, al no ser que se termine de electrificar la red nacional de carreteras convenientemente.

En fin, dejaremos de lado el disfrute del par en baja con el disfrute del par en baja a base de electrones.

Natxo Vadillo – Compitte –