Claro que es posible. En tanto que no es imposible, es posible.

Altamente improbable, SÍ, pero nunca es imposible. Es prematuro aventurar cual ha podido ser la causa -todo parece indicar que viene de un error humano-, pero se investigará y se podrá comprobar cómo ha podido pasar y se tomarán las medidas para que no vuelva a ocurrir.

Sé que este tipo de noticias generan rechazo social (tanto coste, para nada…). Pero nunca es para nada. Lo que ocurre es que en el sector aeroespacial cualquier mala noticia salta a los medios y todo el mundo se hace eco.

Pensemos que acabamos de conocer que Pfizer primero, y Moderna, unos días después, ya están más cerca de dar con una vacuna eficaz contra la Covid-19; todo el mundo lo ha visto, y esto genera confianza de la gente en la investigación científica, y aquí todo presupuesto parece poco.

Ahora pensemos en todo lo que NO llega al gran público nunca, pero ocurre; ¿cuántos laboratorios y farmacéuticas habrán llevado a cabo investigaciones para desarrollar vacunas para la pandemia, sin éxito? ¿Cuánto coste ha tenido cada fracaso?

Así es en el sector aeroespacial, hay que contrarrestar cada mala noticia, donde en otros sólo trascienden las buenas.

¿Es una pena y una pérdida enorme, y no debería haber pasado? SÍ. ¿Tanto coste, para nada? ¿Pensamos llegar a Marte, cuando hay tanta gente muriendo de hambre y sed en África, o por falta de vacuna contra el sarampión? No.

Todo depende de una adecuada explicación. El mundo quiere, donde esté, poder llamar por teléfono y que su móvil tenga cobertura, claro que SÍ. Pero luego piensa que es un disparate que se invierta millones en mandar satélites al espacio.

Que no tengamos a nadie en la familia con un hígado deshecho, pero si nos pasa, querremos que cuanto antes tengamos en el hospital un órgano sano de un donante de la otra esquina del planeta. 

Claro que nos preocupa nuestra hostelería y el turismo, que la pandemia está limitándole el aforo y la supervivencia, ¿y las compañías aéreas?, que se aguanten, que son empresas potentes.

En definitiva, no quiero excusar el fracaso donde se acaba de derrochar centenares de millones de euros y millones de horas de ilusión. Confío plenamente en el rigor del sector aeroespacial, en la búsqueda del error y la oportunidad de mejora, pero desde luego al margen de toda investigación, no hay excusa alguna para que no hubiera un seguro adecuado al riesgo. Esto sí que es de juzgado de guardia. 

En tanto que no es imposible, es posible.

Natxo Vadillo – Compitte –