Un tren cargado de petróleo y descontrolado descarrila en las inmediaciones de Lac-Megantic localidad a 120 kilómetros de Montreal. La ciudad que tiene a penas 6.000 habitantes ha quedado parcialmente calcinada causando la muerte de al menos cinco personas y medio centenar de desaparecidos,  al explotar cuatro vagones de 72 que formaban parte del convoy. (Ver http://goo.gl/bczilR )

La magnitud del convoy era tal que  estaba traccionada por cinco locomotoras y a pesar de ello   se confirma que el tren no disponía de conductor o mejor dicho de maquinista.

Todo apunta a que se desencadenaron distintas fatalidades que provocaron que se quedase el tren sin tripulación avanzando sin control.

Desde el punto de vista de gerencia de riesgos tenemos que hacernos numerosas preguntas como;  porqué han fallado las medidas de seguridad del tren, como se ha llevado a cabo el protocolo de relevo del personal, las infraestructuras ferroviarias son las adeudadas, debemos permitir que un tren cargado de mercancía peligrosa atraviese una población, etc, etc….

Me viene a la mente el accidente del camping de Los Alfaques donde recientemente hemos recordado en su 35 aniversario que sucedió un accidente de brutales consecuencias con el fallecimiento de 158 personas en un instante.

Como suele ser habitual después de esta catástrofe se adoptan medidas de seguridad en soluciones tecnológicas conocidas como,  válvulas de presión, en términos de tolerancias de capacidad e incluso de rutas adecuadas para el tráfico rodado de estas materias.

Pero y los trenes? Los trenes de mercancías peligrosas tienen que seguir cruzando poblaciones?

Debemos de implementar de forma sistemática la ciencia de la gerencia de riesgos a todas las infraestructuras y sus utilizaciones a nivel mundial. No es admisible que en el siglo XXI existan estos tipos de accidentes cuando posiblemente si se hubieran analizado desde esta óptica hubiéramos evitado tener las consecuencias fatales que estamos lamentando.