Iniciamos nuevo año y como siempre ocurre en estas fechas, salen por todas las esquinas en todos los medios, todo tipo de profesionales, pronosticando lo que nos espera durante los sucesivos 365 días.

Yo no deseo ser un gurú ni valorar el futuro más próximo, ya que el panorama es cambiante permanentemente y siempre estará ahí la incertidumbre, en lo económico acompañado de la inestabilidad política que estamos presenciando a nivel mundial.

Lo que si tengo claro es que el método de trabajo debe de ser de mayor precisión, que el esfuerzo por la excelencia debe de ser aún mayor, que tenemos la oportunidad de poder ser una economía en alza siempre y cuando nuestros productos y servicios consigan una satisfacción de usuario notable.

No se pueden consentir clamorosos errores de servicio en la red ferroviaria extremeña, por ejemplo. Que un país presuma de ser el líder mundial de alta velocidad y que tenga una región con traviesas de madera, con una única vía para ambos sentidos y encima sin electrificar no puede ser sostenible y se nos debe caer la cara de vergüenza.

A esto me refiero. No sólo hay que ser bueno sino además parecerlo y en muchas ocasiones la satisfacción del usuario, la capacidad de prescripción a terceros de un producto o un servicio viene derivado de lo más básico, del grado de cortesía que has comprobado, de la implicación del equipo en resolver tu cuestión o simplemente por acudir al trabajo con una sonrisa demostrando empatía.

Como bien acostumbra a felicitarme un buen hombre y querido cliente todos los años, únicamente te deseo salud e ilusión para el año que entramos. Parafraseando este sentimiento quisiera que simplifiquemos y acudamos al detalle, quizás esto es la mejor de las tecnologías al menos en nuestro campo del seguro lo tengo clarísimo.

Natxo Vadillo – Compitte –