En Compitte nos esforzamos todos los días en averiguar con rigor, la exposición a la que se someten nuestros clientes en cuanto al riesgo derivado de los fallos de sus productos.

Así por ejemplo, somos un referente en el mercado nacional en las soluciones que aportamos a la industria aeronáutica teniendo ya desplegados acuerdos con los clúster Hegan, Hélice y Madrid que están ya disfrutando decenas de empresas.

En otro tipo de industrias enfocadas a otros sectores como defensa, ciencia, energías renovables, tic, máquina herramienta, etc… también insistimos en lo conveniente de tener bien analizadas sus exposiciones a los fallos de los productos.

Muchas veces nos encontramos con argumentos negacionistas derivados de la falta de reclamación, o bien motivados de que cuando ocurre algún fallo no va más allá, dado que no se reclaman perjuicios patrimoniales por parte de los terceros bien sean personas físicas o empresas.

Pero lo curioso del tema es que efectivamente existen fallos de productos que crean suficiente alarma social y como muestra el sector del automóvil.

El año pasado en los Estados Unidos se realizaron ni más ni menos que 632 llamadas a revisión, esto es, hubo fallos en distintos componentes del automóvil que afectaron a 22 millones de unidades.

Ni siquiera el sector del lujo se libra. Aston Martin llamó a revisión a 17.590 modelos de todo el mundo por un problema del pedal del acelerador, debido a una pieza defectuosa suministrada por un fabricante chino. Supone un impacto del 75% de la producción de este fabricante desde noviembre de 2007 hasta hoy.

Detrás de todos y cada uno de los casos, está respondiendo en sufragar los costes la industria aseguradora. Costes muy diversos que pueden venir derivados desde los daños personales y materiales ocasionados a los consumidores, hasta perjuicios más de índole industrial como la parada productiva de las fabricas de ensamblaje de automóviles, gastos de publicidad, desmontaje  y montaje de los productos, retirada de productos, etc… están perfectamente medidos y atendidos.

La responsabilidad llega hasta el último rincón de la cadena de suministro. El hecho de que su empresa fabrique piezas que están en puestos tier 3 ó tier 4, no exonera de responsabilidad. En consecuencia deben de revisarse los programas de seguros, evaluarse las responsabilidades y disponer de capacidades suficientes que respondan a una llamada incómoda y comprometida de su tractor.

Natxo Vadillo – Compitte –