La obra de ampliación del Canal de Panamá desde luego es hoy por hoy la obra de ingeniería civil más importante de la humanidad en el siglo XXI.

Los buques Post Panamax que pondrá surcar el estrecho, atravesando en apenas unas horas de un océano al otro pasarán de 32 a 56 metros de manga (anchura), de 294 a 398 metros de eslora (largura), y de 12 a 16 metros calado (profundidad), lo que desde luego parece obvio que permitirá reducir los costes de transporte de mercancía entre continentes sensiblemente.

El conflicto derivado del incremento de los costes es más que previsible en obras de esta envergadura. ¿Quien tiene la razón? ¿La autoridad del Canal o el consorcio constructor, liderado por Sacyr?

Es difícil de averiguar y más de dirimirlo con exactitud. Lo que está claro es que ambas partes, tienen que hacer todo lo que esté a su alcance y mucho más para sacar adelante una empresa como esta y dentro del plazo estipulado.

Es aquí donde la industria aseguradora, a la que tengo el placer de pertenecer, se instala dentro de este tablero de ajedrez, siendo una figura clave,  fundamental que de garantías al proyecto habida cuenta de su enorme músculo financiero.

Me consta que Zurich, asegurador líder en la operación, está poniendo soluciones de forma excepcional por encima de su obligación comprometida, apostando por el proyecto y por sus actores.

No se al final cómo terminará esta historia y ahora desde luego a un tercio del final de la obra es imposible de evaluar, pero desde luego quiero reivindicar en estas líneas, que ya va siendo hora de que se nos reconozcan los esfuerzos que permanentemente hacemos las empresas y profesionales de nuestro sector en beneficio de todos y muy por encima de la obligación contractual.

Natxo Vadillo – Compitte –