Qué me disculpen mis queridos compatriotas de Lepe, pero lo que la compañía irlandesa alega dejando en tierra a los sufridores usuarios cancelando más de 2.000 vuelos en toda Europa, parece un chiste nacido la famosa localidad onubense.

Es muy saludable y aconsejable que sus pilotos y personal de cabina dispongan de sus merecidas vacaciones, pero mucho más sagrado es el compromiso con sus clientes que por suerte o por desgracia tienen que utilizar los servicios de esta línea aérea de bajo coste.

Se dice así mismo que tienen una necesidad de “recuperar” la puntualidad perdida debido a las huelgas, las inclemencias meteorológicas y las consabidas vacaciones.

Lo que denota esta noticia es una enorme falta de programación tanto de sus cuadrantes laborales, como de las previsiones que su negocio, oficio o actividad, llaméenlo como quieran, que tienen que velar para mantener el servicio tan regular como se comprometen.

La falta de planificación es un mal endémico en muchas industrias. La mayoría de las veces suele ser un quebradero de cabeza el llegar puntual a la fecha de entrega y no provocar retrasos que influyen en penalizaciones en ocasiones y en otras como la que nos ocupa en trastornos a terceros de toda índole.

Ser una empresa requiere de dimensionamiento adecuado, insisto en función del compromiso adoptado. Si no tienes una estrategia adecuada y estudiada con un rango mínimo de seguridad ocurren estas cosas.

Al final como siempre anónimos usuarios pagando el pato ante la usura gestión de Michael O´Leary.

Y es que llueve sobre mojado.

Natxo Vadillo – Compitte –