Este pasado 8 de marzo, día internacional de la mujer, por segunda ocasión, tras la revolución del movimiento iniciado de forma viral en las redes sociales mediante el hashtag #MeeToo (yo también), que denunciaba públicamente el abuso y la agresión sexual de miles de mujeres en el mundo, hemos podido ver toda la semana de llamamiento social.

Horas y horas de entrevistas y documentales que hablaban fundamentalmente de la brecha salarial y la desigualdad de género, motivo de lucha aún hoy en día en esta “evolucionada” sociedad igualitaria.

Sin embargo, me asombra comprobar que no he visto ningún manifiesto que haga reflexionar sobre un asunto más que evidente y que desde la óptica de la gerencia de riesgos me chirria, y es que, las pensiones de las mujeres son un 40% más bajas fruto de sus salarios inferiores y sus carreras profesionales menos estables. 

El sexo femenino es más longevo por lo que necesita complementar en mayor medida la futura pensión pública con sus ahorros adecuadamente invertidos. Por consiguiente, me llama poderosamente la atención que no se manifieste interés por las finanzas y la cultura financiera, ya de por sí bajo en España, creo yo que lo es aún más entre este sector.

Echo de menos, debates en este sentido. Creo que hoy por hoy todo se enfoca en un logro muy a corto plazo, sin embargo, evolucionar más allá tendría que tener una variable adicional a la ecuación de desigualdad y es tan simple como su mayor esperanza de vida.

Aquella empresa, que en su política social, pondere como digo un sistema de pensiones, la compensación suficiente para generar mayor capital frente a este escenario, a mi juicio, será ya la empresa que definitivamente pueda considerarse igualitaria de pleno derecho.

No debemos de relajar nuestra visión a futuro como sociedad. El horizonte de los mayores es capital y de nuestras mayores esencial.

Natxo Vadillo – Compitte –