Las empresas, sean del tamaño y el sector que fueren, todas ellas están sometidas a normativas de toda índole, tanto específicas de la actividad, como locales, autonómicas, nacionales, europeas, etc…

Ya no nos parece fuera de lugar adoptar medidas en materia de protección de datos, en materia de prevención de riesgos laborales, por ejemplo, sin embargo, hace unos años sí que todos tuvimos nuestras ciertas reservas.

Ahora que estamos acostumbrados a numerosos cambios legislativos, cambios en los que tenemos la obligación de estar vigilantes, motivados por nuestros legisladores a aplicar medidas que controlen, minimicen los riesgos, llevándonos a la cultura del cumplimiento normativo. Esto es Compliance.

Las últimas reformas del Código Penal de las Sociedades Mercantiles, invitan a impulsar servicios que empresas especialistas deben desarrollar en las industrias.

No se trata de un requisito que pueda ser un lastre más en el poco tiempo y en el poco recurso que tienen las empresas, todo lo contrario, bien llevado es una herramienta que permite ser competitivos por muchísimos motivos.

Si tenemos una contingencia que previamente esta analizada sabemos cómo actuar desde el primer minuto, si reflexionamos sobre los riesgos a los que estamos expuestos, seguramente avanzaremos en estrategia, además adecuadamente trabajado avanzamos enormemente en el cumplimiento de otras normas relativas a la calidad imprescindibles hoy en día.

Hace años que las grandes industrias mundiales y las nuestras, llevan tiempo aplicando políticas Compliance con un gran éxito al hacerlas partícipes de todos los sistemas y procesos trasversales de las empresas.

No suele ser ningún capricho que nuestros mandatarios legislen de una u otra manera, siempre hay un motivo, en este caso ayuda a incorporar innovación jurídica y normativa real.

Natxo Vadillo – Compitte –