En un entorno de absoluta precisión, con homologaciones de proveedores laboriosísimas, donde la norma es cátedra y no se puede escapar el más mísero detalle, sorprende sin embargo que a la cadena de suministro se les abandone a su suerte respecto a sus riesgos de la actividad.

Todos los días, en la continúa relación cliente proveedor, existen situaciones cuando menos incómodas, tensas, de presión, por mil motivos que ahora mismo es complicado enumerar, pero que si conviene mencionar como por ejemplos rechazos de no calidad, retrasos en la entrega, pérdidas de la calidad concertada entre otras.

Es lógico que con los matices de la fabricación tan avanzada como la que nos ocupa tengamos inquietudes que resolver que en muchas ocasiones se pueden aminorar con mejor tecnología, materiales más fiables, investigación y desarrollo común, etc…

Si avanzamos en las turbulentas corrientes de la industria aseguradora, es sorprendente que aún hoy en día se exijan a los proveedores coberturas aseguradoras básicas, si me permiten la expresión, “de relleno”, que da la sensación desde fuera que es simplemente una necesidad de cumplir el expediente.

Por el contrario, profesionales externos a medida que vamos conociendo mejor el sector y los casos particulares de nuestros clientes, nos damos cuenta que al industrial le hace falta resolver vía seguro otros riesgos que son sensiblemente más importantes en su impacto de la cuenta de explotación y que salen de lo común y de la zona de confort que el mercado asegurador acostumbra a cubrir.

Esta es la innovación que ofrece Compitte. Ofrecemos soluciones eficaces a riesgos claros y habituales que tiene la cadena de suministro frente a sus tractores, y frente al cliente final que siempre tiene que depositar confianza y reputación.

Hablemos desde el entorno de lo que se puede innovar y veremos que efectivamente el seguro puede ser una herramienta competitiva para todos y no un mero y simple requisito que muchas veces no se entiende.

Natxo Vadillo – Compitte –