En la vida a veces y en determinadas ocasiones se presentan segundas oportunidades.

Por desgracia cuando hablamos de ello, casi siempre se ve desde una óptica negativa por un proyecto o una persona que ha fracasado en su aventura.

Sin embargo, de vez en cuando en estos caminos de Dios, te encuentras con emprendedores que lo tienen todo, han alcanzado su máximo cenit profesional y renuncian a continuar instalados desde el confort de la burguesía en una gran ciudad.

Se animan a dar el paso a todo lo contrario, acudir a la paz de un entorno rural, donde la monotonía puede ser una lacra y que, por el contrario, son capaces de poner en valor ante una vida frenética y canalla que llevamos en este mundo hostil.

El entorno elegido no puede ser mejor. En pleno corazón de Cantabria en el Poblado de Carmona, dentro del Valle de Cabuérniga, donde tienes el mar a decenas de kilómetros, a igual distancia de diversos parques naturales, donde la materia prima y el olor a chimenea, anima a entablar reposadas conversaciones con tus amigos y comprobar que es verdad que existe otra vida y que si se puede si se desea conseguir.

Quiero por tanto agradecer a Lucía y Fernando por habernos hospedado y atendernos como príncipes en este enclave de ensueño.

Totalmente recomendable.

Natxo Vadillo – Compitte –