Todo comenzó el 20 de septiembre de 2012. Aquel día mágico para mi, cuando debuté por primera vez en público con nuestro modelo en gerencia de riesgos y seguros aeronáuticos de la mano del Cluster Hegan, fue cuando conocí a Jesús. Me acuerdo como si fuera ayer.

En el networking posterior a la ponencia, tomando su adorado café, me dijo textualmente, por favor tenemos que vernos esta misma semana. Dicho y hecho, puntualmente me presenté días más tarde en sus flamantes instalaciones del parque tecnológico de Miñano.

Como persona además de entrañable y paciente, escuchaba, anotaba, preguntaba, contextualizaba como el que más, en su trabajo francamente era extremadamente meticuloso.

Así el 5 de diciembre del mismo año, me otorgó su confianza y nos dio orden de cobertura de su programa de seguros, siendo de nuevo un hito al haber conseguido Compitte su primer cliente.

Pasaron los años, siempre manteníamos una fluida relación, solía llamarme con frecuencia ante su insaciable necesidad de entender para valorar siempre las mejores opciones para su empresa, sin dejar de tener un más que agradable sentido del humor en esa ironía que a medida que profundizas en un seguro tan complejo como el suyo, se daba de bruces ante la realidad.

Siempre he presumido de su amistad y siempre he dicho de el que ha sido para mi una persona exigente, pero a la vez condescendiente. Siempre ha sido un ejemplo en dejar hacer, ponía el listado lo más alto que podía, pero era consciente de que los logros eran complicados.

Quizás nuestra particular forma de colaborar, venía derivada de esa especial confianza que había siempre entre nosotros fruto de la sinceridad y honestidad en los negocios que mutuamente nos trasladábamos.

El pasado 3 de octubre, inexplicablemente, Dios quiso que se fuera y nos dejo de manera absolutamente inesperada y cruel a sus apenas 62 años.

La verdad que después del sentimiento humano de incredulidad ante tan fatal noticia, sólo puedo dar gracias de haberlo conocido, que lo echaré mucho de menos y que desde luego me enseñó en lo profesional a ser proactivo, y en saber entender cada proyecto para dar en la diana de la necesidad de cada cual.

Descanse en paz.

Natxo Vadillo – Compitte –