En menos de cuatro días volvemos a estar otra vez de luto. Tras el fallecimiento de Botín ayer falleció en Madrid Isidoro Álvarez, presidente de El Corte Inglés.

Sobrino de su fundador, Ramón Areces, desaparecido ya en 1.989, tomó las riendas del negocio de la distribución de mayor prestigio en España.

El Corte Inglés es una empresa muy particular y de políticas ciertamente diferentes. Es distinta, ya que no está participada en bolsa, lo cual seguramente le aportaría una importante inyección de capital para seguir realizando más inversiones.

Su éxito es ejemplo de sus valores y se debe en gran parte al modelo de participación de los directivos y mandos en el accionariado de la empresa, para que los trabajadores se sientan comprometidos con la buena marcha de la compañía.

El modelo retributivo, la motivación de su personal, su preparación hacen que sea una fórmula empresaria que es todo un ejemplo para la gestión.

Pero lo que más me ha sorprendido de siempre de esta firma es el sentimiento de pertenencia que puedes observar en sus trabajadores e incluso en muchos de sus consumidores.

Desde luego es todo un ejemplo de saber competir en el mercado sin el atributo del precio como un valor clave para conseguir los objetivos.

Lamento mucho la pérdida de su presidente, que todos mis cumpleaños me felicitaba con una agradable carta, que sabiendo positivamente que es una norma de la casa, no dejaba de sorprenderme la cercanía que demostraba trasladar a sus clientes.

Q.e.p.d.

Natxo Vadillo – Compitte –