Hoy hace exactamente treinta años que mi padre sufrió un gravísimo accidente de circulación.

Aquella noche del 19 de diciembre de 1986, en el crepúsculo de la tarde, ambos coches colisionaron frontalmente con el resultado de dos fallecidos y tres gravísimos lesionados entre los que se encontraba mi progenitor.

Es increíble como un fatal instante hace cambiar la vida a tanta gente y marca por completo el destino de muchos de nosotros.

Al margen de lo catastrófico de la situación vivida, ante la pérdida de seres queridos, aquel día provoco en mi familia toda una revolución personal y empresarial que años más tarde se materializó en por ejemplo es hoy en día Compitte.

En aquel tiempo la seguridad activa y pasiva de los coches era prácticamente inexistente. Concretamente en ese año Mercedes estrenó en su gama de lujo (Clase S) el Abs de la mano de Bosch.

En términos de seguridad pasiva el Airbag aún no se había inventado, el estudio de disipar la energía utilizando materiales que absorban las misma y considerando el habitáculo como una célula de protección a sus ocupantes era aún una entelequia.

Las condiciones de las vías y más aún las secundarias han evolucionado enormemente, se han ensanchado sus márgenes, se han eliminado sus árboles, en algunos casos se han delimitado y protegido en evitación de que sus especies cinegéticas las ocupen.

Sin embargo algo tan elemental como son los neumáticos se sigue manteniendo una tolerancia a mi juicio irresponsable por sus usuarios y por sus organismos de control.

En centro Europa es impensable circular en invierno careciendo de ruedas de nieve. Más aún, de no disponer de ellas los seguros no se hacen cargo.

Personalmente se bien lo que digo, recientemente me han dado el dictamen positivo al pasar la Itv de un coche con un par motor increíble, con varias centenas de caballos, con anchura de rueda entorno a 245, de propulsión trasera, con un dibujo superando en sus flancos lo admisible, cuando yo estaba convencido que lo lógico hubiera sido que me rechazarán y obligarme a reemplazar las ruedas.

La seguridad no es control de velocidad. La seguridad es ir bien calzado, con todos los sistemas activos en orden (suspensión, frenos, etc…), formando en la destreza y estando lúcido y descansado.

Natxo Vadillo – Compitte –