Demasiado tiempo llevamos escuchando malas noticias en lo relativo a la economía y la industria del país.

Sin embargo, hay ejemplos que merecen la pena ser resaltados, para felicitar a sus responsables del logro alcanzado por una parte y por otra con el fin de ilusionar y conseguir de alguna manera animar y seguir el ejemplo de quien consigue triunfar.

En Vitoria, tenemos la mayor empresa de Euskadi. Mercedes da ocupación a entorno 5.100 trabajadores, representa el 4,5% del producto interior bruto vasco alcanzando el 14,2% de las exportaciones, consiguiendo un hito histórico en este 2018 de llegar al objetivo de lanzar al mercado cerca de 163.000 furgonetas Vito y lujosas clase V. Sus trabajadores recibirán por ello una paga extra por objetivos cercana 1.000 €.

Para cualquier vitoriano que se precie la firma instalada es un orgullo de pertenencia a nuestra ciudad. Llevamos a gala desde aquellos remotos tiempos de las DKW, que apenas ensamblaban 30.000 furgonetas, a estos momentos históricos que a decir verdad a mi juicio lo han gestionado con maestría, habiendo superado por el camino a la crisis en su momento más agudo en 2009 con 54.000 unidades.

Las casualidades no existen y la suerte mucho menos si no se busca con perseverancia. Me consta que la reputación mundial de la planta Gasteiztarra en procesos como calidad, absentismo, productividad, etc… son un referente en la automoción y mucho más en el universo Daimler.

Esto obviamente es clave para la estabilidad y la confianza de sus responsables en la apuesta permanente por mantener su producción en Euskadi, dando solvencia adicionalmente a toda su cadena de suministro que no es baladí ni mucho menos.

Gracias a todos los que hacéis posible este milagro.

Natxo Vadillo – Compitte –