Robert  Mueller, Director del FBI, así de claro lo manifiesta. “hay dos tipos de empresas; aquellas que han sido hackeadas, y aquellas que lo van a ser”.

Parece ciencia ficción, ¿verdad?, pero a esta alturas de la feria, la dependencia a las nuevas tecnologías para empresas y particulares no tiene fin.

Ya nadie se plantea por ejemplo no disponer de acceso remoto con el banco o incluso, nos estamos desnudando continuamente de forma virtual todos los días subiendo a las redes sociales fotos y comentarios que forman parte de nuestra más absoluta privacidad.

Hace apenas una semana, en los medios de comunicación, apareció la noticia del fallo más grave de la historia de la red. Al parecer un software llamado OpenSSL que viene siendo utilizado por Google, Facebook, Yahoo, Wikipedia, PayPal entre otros, dejo la puerta abierta a la migración de datos – contraseñas por ejemplo – durante más de 27 meses, lo que ha provocado que cientos de miles de servidores y por ende millones de usuarios hayan visto comprometida su seguridad.

Deloitte, por todos conocida por su capacidad consultora a nivel mundial subraya….”los datos son más valiosos que el dinero, debido a que el dinero una vez gastado, desaparece. Pero los datos pueden ser reutilizados para producir más dinero…”

Comparto al 100% este pensamiento y prueba de ello es lo enormemente vulnerables que somos todos. La amenaza que entrañan los ciber riesgos, es tan tangible como las amenazas físicas a los activos materiales de una empresa y conlleva graves efectos en cadena.

Efectos en cadena que van desde la punitiva Ley de protección de datos de carácter personal –aquí en España – hasta la responsabilidad de la custodia de los datos confidenciales que dispone una entidad bancaria sobre sus clientes, y hasta el dinero que se dispone cada cual en sus cuentas bancarias.

Cambiar frecuentemente de contraseñas, confiar en un buen administrador de sistemas externo, realizar con periodicidad todo tipo de copias de seguridad, auditar nuestra exposición al ciber ataque, etc…, son medidas lógicas que debemos hace mucho tiempo implementar en las organizaciones.

El valorar además la posibilidad de contratar una garantía que responda en servicio forense, acompañado de un severo análisis jurídico, dependiendo del país al que nos estamos exponiendo, además de salvar la imagen y el honor de la compañía, atendiendo por responsabilidad civil los daños patrimoniales ocasionados a terceros,  es ya uno de los ramos del seguro con mayor interés para todos.

Las pymes también son objetivo de los ataques. No nos relajemos pensando en que esto a mí no me afecta. Es más habitual de lo que nos podríamos imaginar dado que se carece de planes de contingencia y la pérdida de beneficios por la incapacidad de asumir los costes operativos de una interrupción de negocio por un fallo de seguridad puede resultar devastadora.

Infórmate urgentemente. No hay tiempo que perder.

Natxo Vadillo – Compitte –