En efecto, parece mentira que por fin “Kit” el coche fantástico es ya una realidad. Yo que soy un niño del baby boom recuerdo aquella serie de mi infancia cada vez que leo algo sobre los coches autónomos.

Si bien es cierto que emocionalmente aquellos a los que nos gusta conducir, tener que asumir que un coche gestione y tome decisiones por ti no deja de ser contradictorio, pero así es la evolución y contra ello lamentablemente no podemos más que conservar lo mejor posible los coches “analógicos” que aún disfrutamos.

Sin embargo, estamos ahora en la fase que llamo yo legislativa donde se tiene que debatir sobre la ética del coche autónomo. Es decir, en caso de accidente ¿quién tendrá la culpa?, ¿qué pasará cuando el coche tenga que elegir, entre un peatón o sus ocupantes?, ¿y contra un animal salvaje?

Las infraestructuras. ¿Cómo adaptamos las mismas? Ahora que en España tenemos que rescatar las famosas radiales, ¿vamos a invertir en conectividad?, las señales de tráfico deben de ser sustituidas con lo que implica un coste notorio. ¿Qué estrategia llevaran los gobiernos presupuestariamente hablando?

La propulsión de los coches en teoría lo ideal es que el coche autónomo sea eléctrico, sin embargo, tendrá que coexistir con el térmico y con el hibrido.  Así mismo, ¿serán todos automáticos? o ¿tienen cabida los manuales?

El Convenio de Viena en vigor actualmente obliga a que el conductor del vehículo mantenga ambas manos en el volante. Por tanto, legislativamente hablando es una incongruencia ante esta evolución.

Las primas de seguro en teoría cuando se generalice le parque, será prohibitivo circular en modo manual, seguro que se registrará de tal manera que es previsible que tu asegurador te sancione por ello favoreciendo la conducción autónoma por su más que razonable seguridad.

Y la gran incógnita, ¿quién es responsable de un coche sin conductor? ¿Es responsable el propietario del vehículo? ¿Debe asumir el fabricante un posible error en los sistemas de seguridad del coche?

Parece ser además que la tendencia que traerán los coches sin conductor, será un cambio en el modelo de propiedad. La gente buscará soluciones de movilidad, lo que aparentemente cambiará el paradigma del vehículo propio.

De definitiva aún queda un largo camino que librar y que tendrán que participar las compañías aseguradoras ante el reto de asumir estas innovaciones tecnológicas y analizar el impacto de sus riegos.

Natxo Vadillo – Compitte –

NOTA. Más información técnico jurídica, pinchar aquí. Opinión de D. Gonzalo Iturmendi.