La noticia fue nefasta el pasado miércoles. Fagor Electrodomésticos entra en concurso de acreedores. Ahora todos nos lamentamos, en el valle ni qué decir, como ha caído la anunciada muerte del emblema cooperativista Vasco.

Hablando con gente del entorno y que conoce muy bien su querida empresa, me dan expresiones como las siguientes; “no es rentable, no podemos los demás seguir tapando agujeros” otras personas dicen “lo que en otras empresas sería un ERE.  y a la calle, en esta casa terminaremos recolocando a todas las personas”. Koldo Saratxaga daba un titular en el País “lo que está en crisis es la manera de gestionar las empresas hoy”.

Yo estoy de acuerdo que la deuda, la crisis del ladrillo y una expansión a todas luces descontrolada han podido sentenciar de muerte a esta empresa. Ahora bien, comparto con Saratxaga que quizás estamos ahora en el momento clave de no volver a cometer errores que nos afectan a todos y sopesar muy bien las estrategias de las organizaciones.

Tenemos que preparar desde la universidad a los futuros responsables desde la pasión, la ilusión, compartiendo, entusiasmando y  no con la teoría de reputacionales postgrados, que calcan los modelos de las organizaciones actuales.

Los electrodomésticos Fagor, que ahora los califican como gama media, han sido excelentes máquinas que nos facilitan el día a día de  nuestras casas y creo, y puedo decir, sin ningún tipo de dudas que su calidad era constatada.

Esto es lo que hay que volver a recuperar. Los valores de la organización, su política en  su acto fundacional para poder competir en este mundo. Recuperar la alegría y la ilusión del proyecto. Creo que si nos olvidamos de la permanente obsesión de crecer desmesuradamente  y de verdad apoyamos el hombro ayudando en la toma de decisiones y no mirando a otro lado, la casa no se desvanece (Natxo Vadillo – compitte.com)