En su crónica diaria radiofónica, el bueno de Iñaki Gabilondo decía hoy que el país con esto del coronavirus se estaba examinando. Superando pruebas de aptitud a través de la más que reputada sanidad pública y con la esperanza de la responsabilidad individual de todos los ciudadanos de hacer lo que se nos ordena con un mínimo de sentido común y de higiene personal.

Para los Vitorianos, veo una cierta tranquilidad en la calle, eso si, ya no nos abrazamos por precaución y en algún que otro lugar hemos suspendido las reuniones presenciales por si acaso.

Recibo llamadas y correos de multitud de clientes alarmados por el futuro. Todo el mundo preocupado por pagar las nóminas al final del mes, pero claro, compromiso este harto complicado si no hay producción por el desabastecimiento industrial o por la falta de cumplimiento de los compromisos.

Además, se están ocasionando perjuicios por la anulación de eventos en todas las partes del mundo lo que añade un poco más de sal a la herida.

Incluso he llegado a leer desde el consejo de más de un “profesional” que deben de revisar sus seguros para ver el alcance de sus coberturas de lucro cesante.

Ante esta incertidumbre no queda otra que ser claro y decir rotundamente que no hay cobertura alguna de seguro que ampare estas contingencias de pandemia sanitaria a la industria.

No hay cobertura de pérdida de beneficios que valga que ampare las pérdidas de ventas por tener que parar tu producción por enfermedad, por falta de abastecimiento o por falta de entrega de tus productos.

Las pérdidas incurridas por la suspensión de acontecimientos igualmente están fuera de la órbita aseguradora común. A decir verdad, si que existen seguros que cubren suspensión de eventos, seguros que rara vez se suscriben y que, en cualquier caso, quien lo hace, siempre es el promotor.

Así mismo el famoso concepto de la fuerza mayor, acontecimiento extraordinario e imprevisible por naturaleza, es un concepto en manos de los poderes legislativos y judiciales cada país en cuestión. De esta forma si hubiera que considerarse esta pandemia como fuerza mayor se desactivaría la posibilidad de reclamar perjuicios derivados de la falta de incumplimiento de tu servicio o producto.

En cualquier caso, además está encima de la mesa de la política, tomar medidas extraordinarias para aligerar los compromisos en materia laboral tanto en caso de bajas por enfermedad como por teletrabajo, además de poder ser absorbidas por el estado las contingencias desde el primer día liberando a los empresarios de este gravamen.

Todo ello motivado desde la Unión Europea para que pueda existir financiación con interés del cero por cierto para poder reactivar en breve a la economía.

Como digo es un examen que superar con nota. Sinceramente creo que en toda la historia de la humanidad a lo que a España respecta, jamás nos ha podido venir mejor equipados, así que hagamos gala de ello, mitiguemos riesgos para aislar radicalmente el contagio que superaremos en unos días seguramente.

Natxo Vadillo – Compitte –