La ilusión que uno pone cuando se va de viaje a recorrer mundo es uno de los momentos más gratificantes que puedes vivir.

La ilusión que uno tiene cuando consigue la confianza de un cliente y le da la orden de cobertura por primera vez o sucesivamente en las renovaciones como dice el anuncio, no tiene precio.

A la hora de elegir el viaje, podemos tener o no contratados determinados servicios. Traslado al aeropuerto, clase business o turista, recogida y traslado al hotel para hacer el check in, excursiones programadas, guía personal, traductor, recogida del hotel check out y acompañamiento para facturar, etc…

De igual manera cuando uno consigue el cierre de un programa asegurador industrial, puede darse el caso que fuera integral agrupando distintas modalidades o como mínimo se nos otorga la responsabilidad en un ramo del seguro.

Sea cual fuere el ramo, nunca jamás conviene relajarse y no dejar de suscribir cualesquiera coberturas que a sabiendas los profesionales dominamos. De igual manera que cuando emprendemos el viaje es muy desafortunado encontrarte en el destino con sorpresas como que la calidad del hotel no es la garantizada, las excursiones se pagan a parte o tienen un plus, el guía no aparece, etc…

Seguro que más de uno con este juego de similitudes que estoy provocando se está viendo reflejado en alguna experiencia vivida que no fue del todo cómoda.

En el mundo del seguro ocurre exactamente igual. Existen competencia y competidores que es mejor que se dediquen a otras cosas. Existen grandes firmas que presumen de un enorme nivel y otras más locales que a lo mejor tenemos diferentes valores. Existen presuntamente profesionales que yo denomino “salta prados”, que lo único que les motiva es conseguir la cuenta y son capaces de engañar al pobre cliente, que confía en sus discursos a sabiendas que están mintiendo por no suscribir coberturas sensibles, manipulando datos que varían el precio y otras artimañas que manejan aquellos que no tienen escrúpulos en sus actividades profesionales.

Lo lamentable  de esta paradoja es que a la vuelta del viaje ya en casa puedes presentar una reclamación en la agencia de viajes, que seguramente quedará en una pataleta y difícilmente serás resarcido, sin embargo en la empresa dejar sin activar coberturas sensibles donde de verdad está puesto el foco de la exposición al riesgo por una presunta disputa comercial engañando es intolerable, debería de ser penado ya que puede provocar que está irresponsabilidad provoque el cierre de una sociedad ante un evento de carácter grave.

En Compitte denunciaremos siempre este tipo de comportamientos reprochables que al final pagan justos por pecadores provocando la desconfianza de los consumidores en los seguros que muchos intentamos cambiar por las malas prácticas de unos pocos que se creen intocables.

Natxo Vadillo – Compitte –