Llevamos tiempo hablando de la industria del futuro también llamada 4.0, como la única vía que tenemos en un entorno global para poder competir por un lado con los países emergentes y por otro contra las tradicionales potencias como Usa.

La información y el conocimiento por tanto ante este nuevo reto es esencial. Sistemas embebidos en los productos que entregamos, la nube, el Big Data y otras tecnologías son claves para ser más eficientes.

Ante estos retos el mundo del servicio y en concreto el mundo donde navega Compitte, que es la gerencia de riesgos y seguros, tenemos que estar más que nunca atentos a esta revolución industrial, para que en todo lo posible procurar mitigar los riesgos a los que se exponen nuestras empresas.

Durante el proceso productivo en la fase de industrialización la empresa tiene inquietudes relevantes sobre sus productos, procurando hacerlos bien a la primera, que lleguemos con nuestra cadena de valor añadido al objetivo del plazo, todo esto dentro de unos márgenes económicos cada vez más estrechos y cruzando los dedos para que una vez montado nuestro producto en el equipo final no falle o no falte a la expectativa señalada al inicio.

Así mismo desde la óptica de la apuesta, de atreverse a iniciar una empresa con la inversión que requiere, existen todo una pléyade de amenazas exógenas que no deben de olvidarse y que desde luego conviene analizar.

De igual manera pueden ser susceptibles de poderse mitigar. Por ejemplo mediante los planes de continuidad, colaborando con nuestros semejantes en términos recíprocos ante el siniestro, avanzando con rigor en la línea de la cobertura del lucro cesante o también llamada pérdida de beneficios, trasfiriendo a la industria aseguradora determinados problemas que previo un análisis pormenorizado son susceptibles de poder contratar.

En esta fase estamos ahora en Compitte. Durante ya tres años de relación con los Cluster Aeronáuticos, podemos decir que tenemos la satisfacción de poder haber ayudado a mucha gente, que les hemos ofrecido ver el seguro desde otra óptica más positiva y como una fortaleza, consiguiendo además relevantes ahorros económicos.

Ahora lanzamos el guante para poder avanzar en conjunto sobre una mesa sectorial ante las amenazas y los riesgos de nuestra apasionante actividad de la aviación en este entorno feroz, oportunidad que nos puede llevar a todos hacia unos resultados óptimos de nuestras cuentas de explotación.

Natxo Vadillo – Compitte –