Tecnología, demografía y globalización están causando cambios bruscos en el panorama industrial. Todo ocurre por nuestra velocidad evolutiva de la humanidad en un entorno Fast Future.

Consideramos este nuevo paradigma socio empresarial,  como una consecuencia de que el futuro ya está aquí, lo cual quiere decir que a lo mejor los hasta ahora razonables periodos anuales o plurianuales pueden quedarse obsoletos.

Las normas que recogen requisitos cara a una certificación nacieron con el compromiso de ser revisadas periódicamente, aproximadamente cada 5 años, aunque no siempre se cumple. La presente norma data de 2008 y ahora está en proceso de revisión. Nos estamos refiriendo en este caso a la norma básica de la Iso, la 9100.

La próxima versión que se prevé tome su efecto en septiembre de 2015 presenta cambios formales y cambios de fondo. Uno de estos cambios de fondo es el llamado enfoque basado en el riesgo, considerando este como la incertidumbre sobre la consecución de los objetivos.

Esta nueva oportunidad de mejora, pivota alrededor de la también reciente norma 31000, variante dentro de la familia Iso que estudia la gestión del riesgo.

Viene a decir que tenemos que basar el modelo de gestión en el riesgo mediante un mapa de objetivos, es decir, dando un giro de 180º al clásico pensamiento de la gerencia de riesgos que orienta su análisis desde la identificación del riesgo.

Si vemos la trayectoria de la gestión con los distintos hitos que hemos ido evolucionando desde la gestión departamental, al siguiente paso y por hoy conocido de gestión por procesos, el siguiente hito es ver la mejora continúa desde la óptica del riesgo.

A mi juicio lo que está invitando a las organizaciones a realizar planes estratégicos cortos abandonando la tradicional método explicativo de ensayo – error a un modelo predictivo en el que poco a poco veamos la mejora disminuyendo los riesgos en orientación a un objetivo.

Como decía Eric Siegel, es muy difícil hacer predicciones, pero un poco de predicción puede dar mucho de si.

Esta es la clave. Creo que pararse a pensar entorno a entorno de los riesgos y cómo estos en función de su variabilidad y azar pueden afectar a mi objetivo pueden conseguir construir organizaciones que triunfan de otras que fracasan.

Este es el primer paso de algo que poco a poco calará en el Adn de la gestión y desde luego agitará a más de uno incluida a la industria aseguradora que tendrá que abandonar su actual zona de confort.

Natxo Vadillo – Compitte –