El tsunami llamado Covid-19 no deja títere con cabeza. Lamentablemente creo que a todos y cada uno de nosotros, de cerca o de lejos, vamos a conocer compatriotas nuestros que han caído cruelmente.

La enfermedad no hace distingo entre las personas, da igual las clases sociales, nos hace a todos vulnerables por igual. Quizás nuestros mayores son los más expuestos como estamos viendo, por ser un sector de población con menos defensas inmunológicas.

Salvo a honrosas excepciones como Cedrillas en Teruel, que vió venir el problema y se auto confinó con sus mayores, la situación tiene un dramatismo que en años recordaremos.

Hablando de conocidos, quiero dedicar unas líneas a Jesús Quintanal, recientemente fallecido por la pandemia. Fuera del mundo asegurador es una persona desconocida, pero dentro para mi fue un pionero. Allá por los años ochenta aceptó el reto de una multinacional holandesa líder en seguros de vida y salud de implantarse en España.

Entró por Galicia y Valencia, adquiriendo compañías como Seguros Galicia y La Unión Levantina. Esta última precisamente la entidad que mi padre representaba en Álava.

Así poco a poco con muchas más adquisiciones que no vienen a cuento enumerar, Jesús y su equipo, creó lo que hoy es Aegon en España. Inculcó a su red una exigencia continúa y lo que a mi juicio más le caracterizaba una tensión y excelencia comercial sin parangón.

Hoy en día yo puedo decir que soy niño Aegon. Mis primeros pasos en esto del seguro fueron precisamente de la mano de Jesús, ya que a primeros de los noventa creo una escuela de formación para hijos de agentes que tuvo durante décadas un elevado prestigio en el panorama nacional. Escuela que además de tener un rigor elevadísimo en la técnica, más aún elevado era su adiestramiento en lo comercial.

Siempre estaré agradecido de poder haber aprovechado este tipo de iniciativas, que personas altamente ejecutivas, han tenido como bandera en su gestión cotidiana, donde además la perseverancia es una máxima tatuada en nuestro más profundo ADN.

Lamento muchísimo que haya acabado tan joven su camino con los terrenales y solo espero que su legado continúe en nuestra memoria y en las buenas prácticas y enseñanzas que su equipo tuvo a bien divulgar con maestría.

Q.E.P.D.

Natxo Vadillo – Compitte –