Toda mi vida profesional sigo a Santiago Martín. Persona controvertida, pero indiscutible profesional asegurador.

A su edad ya avanzada mantiene su estatus de “jubilado activo” y sigue publicando artículos que dicen verdades como puños.

En esta ocasión traigo directamente a nuestro post sus reflexiones que tantas veces hemos comentado en este lugar.

En septiembre nos toca currar a todos para salir de la zona de confort y de verdad dar soporte a los riesgos que inquietan a las industrias.

Natxo Vadillo – Compitte –

 

Por razones profesionales, los últimos meses he tenido la oportunidad de estar en contacto, en Cámaras de Comercio y Asociaciones Empresariales, con muchas pequeñas y medianas empresas; en todos los encuentros se ha planteado la necesidad de aumentar los límites para daños personales en sus pólizas de RC, a la vista de los criterios de valoración del baremo de automóviles que pudiera aplicarse, con carácter orientativo, a los daños que no traen causa de un hecho de la circulación. Una fuerte demanda de la empresa y una ausencia de respuesta del sector asegurador. Es cierto que el deterioro de los precios de los últimos años es un factor que contribuye a esta situación, pero también que las aseguradoras no se han parado a pensar cómo resolver el problema. Si ya en los 2.900 siniestros anuales con recargo de prestaciones, en el 70% de los casos el trabajador no cobra por insolvencia de la empresa, la insuficiencia de sumas aseguradas con la aplicación de los nuevos criterios de valoración va a agravar considerablemente la situación. En este caso no cabe echar la culpa a los AAPP o a los Tribunales, sino sólo a la falta de coraje de las compañías y a la presión en las condiciones de los mediadores. 

Mediadores y compañías deben dejar de pensar por un momento en el dichoso precio y resolver el problema de sus clientes. No basta con decir que no hay mercado, hay que buscar soluciones; una de ellas podría ser sacar del Multiriesgo Pyme la cobertura de RC y contratarla de forma independiente, con el límite y el precio adecuado. ¿No se hace eso con otras modalidades, como la D&O, Cyberiesgo, Errores y Omisiones, Practicas de Empleo, RC profesional,…?. Pues que se haga también con la RC General. No sería algo nuevo; se hizo en el pasado.

Cada día más actores se dirigen al llamado “mercado medio”; no estaría de más que dejaran a un lado sus productos precocinados, churreras, pretarificadores o como quieran que se llame la herramienta que utilizan y ofrezcan un seguro que, en caso de siniestro, no ponga en juego la continuidad de la empresa. Por lo demás, feliz verano.

Santiago Martín