Una de las acepciones de fantasma, es la visión quimérica como la que se dan en los sueños o en las figuraciones de la imaginación. Llevado a los humanos, un fantasma es una persona envanecida y presuntuosa de las que estoy seguro a la mente te vienen más de una.

Lo peor no es que esto pase, sino como yo acostumbro a decir, lo mejor es darte cuenta cuanto antes y así tomar cartas en el asunto con certidumbre.

Ahora que entramos en adviento, estamos en el momento más clave de la industria aseguradora, en concreto, en la renovación del grueso de los programas industriales y es aquí donde hay que estar en alerta.

¿Quién lo motiva? Los fantasmas o encantadores de serpientes que tienen por costumbre prometer imposibles con tal de llevarse la tostada.

Frivolizar con el seguro es algo que me saca de quicio. Que no se le de la notoriedad que debe de tener en las empresas por algunos desaprensivos que venden a su madre por conseguir la póliza es del todo reprochable.

Sólo queda que el sentido común, la prudencia y el saber hacer de algunos que amamos y nos consideramos profesionales, sea escuchada por quienes toman la decisión, antes de cometer errores que nos puedan lamentar a futuro.

Natxo Vadillo – Compitte –