Hoy les presentamos una receta agría y amarga. Cojan los siguientes ingredientes.

Un mal clima laboral. Con un pésimo comportamiento de sus líderes. Poniéndose entre dicho los unos a los otros con los clientes habituales. Hablando entre dientes.

Continúe anclado en el tiempo. No progrese en la innovación ni de lejos. Mantenga la política pétrea de esto se hace así desde mi abuelo, no se adapte por tanto a los cambios.

Castigue a sus clientes y póngales malas caras. No procure jamás adaptarse a las necesidades personales de quienes te dan de comer.

Y, sobre todo, añadir comentarios agresivos de la competencia. Esa industria asquerosa que no sabe hacer nada.

La verdad más absoluta de cómo hacer las cosas la tiene Ud., los demás son unos aprendices y están equivocados, es más incluso las nuevas normativas que deben de aplicar a su negocio son siempre palos a las ruedas, nunca son oportunidades.

Si a esto además lo acompañamos al reciente progreso de turismo fobia, que fomentan ciertos movimientos de extrema izquierda, que desean expropiar hoteles, parques temáticos y perjudicando en definitiva a todas las iniciativas legítimamente instaladas que viven del turismo, apaga y vámonos.

Lamentable.

Natxo Vadillo – Compitte –