En nuestro anterior post de apertura del año, hablamos de que la simplificación es la mejor de las tecnologías y deseo insistir en ello.

Con frecuencia, por apatía, por pereza, por no saber muchas veces sus consecuencias, o por la falta del rigor en la reclamación de la información, la mayoría de las pólizas de seguros industriales, bien sean de daños o de responsabilidad civil, suelen estar inadecuadamente actualizadas, mucho más las primeras que las segundas.

Afirmo que las de responsabilidad civil suelen tener mayor porcentaje de actualización, ya que es muy habitual que en cada aniversario tus clientes te demanden el certificado de cobertura y por consiguiente suele aprovecharse el momento para notificar tu volumen de facturación.

Ahora bien, en daños, singularmente suele existir una relajación total. Ni que decir en seguros sencillos como los de hogar. ¿Cuánta gente puedo conocer que mantiene estática su póliza desde que formalizó ante notario la hipoteca? ¿Cuántas empresas igualmente mantienen estáticos los valores de continente, maquinaria, instalaciones, existencias y márgenes brutos, desde la fecha de emisión de su póliza en vigor?

En definitiva, permanentemente sobre nuestras cabezas sobrevuela el marrón del infraseguro y esto es algo que debemos evitar siempre como primera y más básica norma en nuestra política de gestión de los riesgos.

En muchas ocasiones incluso se puede inducir al equívoco acudiendo al derecho que nos asiste de demandar la activación de la cobertura automática que en daños materiales y/o en pérdida de beneficios, que algunas pólizas incorporan, con porcentajes que pueda tolerar desviaciones de hasta un 30%.

Y es que en efecto tienes derecho de tener este margen en tu beneficio siempre y cuando el asegurado cumpla con su obligación al final de cada anualidad de declarar al asegurador los aumentos reales que se hayan producido durante el periodo inmediatamente anterior, con la emisión del oportuno suplemento de liquidación de prima adicional si procede.

Como norma general la mayoría de las pólizas indican que si no se ha realizado la comunicación en el plazo de tres meses al vencimiento la cobertura cesará automáticamente, sin aplicación por tanto en caso de siniestro.

Por favor no cuesta nada dedicarle unos minutos al año a averiguar los datos, ponerlos por escrito y enviarlos al buzón tradicional o virtual, será un buen regalo de Reyes para todos, os lo asegurado.

Natxo Vadillo – Compitte –