Ya lo vienen diciendo los expertos de tiempos atrás. Se habla tanto de lo mal que están las cosas, que al final entre todos conseguiremos que la cosa vaya mal.

El Coronavirus, ahora está poniendo la economía mundial patas arriba. La falta de suministro que evidencia la dependencia de China a nivel industrial, a más de uno le puede suponer una ralentización.

Se está hablando de suspensión de eventos, expedientes de regulación de empleo, revisión de los macro indicadores económicos, en definitiva, de ajustes a la baja de más de medio punto lo que provocaría por ejemplo que en España la economía creciera este año apenas un 0,9% lo que significa que no se generaría nuevo empleo.

De todo esto se está hablando, es verdad, es cierto que cuando pintan pintan bastos todos nos asustamos, pero ya veníamos de una situación comprometida por muchos otros factores y la ralentización en la industria y por tanto en la economía ya se estaba notando.

Ahora hay que, en primer lugar, no generar más alarma social. En segundo lugar, toca cooperar entre unos y otros de forma proactiva y creativa. Ahora si que las iniciativas aparcadas tenemos que ponerlas en marcha. Iniciativas donde se mezcla el talento con la oportunidad y que puedo enumerar por docenas. Ahora toca serenidad, al fin y al cabo, este problema es global, por consiguiente, te afecta a ti igual que a mí y esto en economía tiene un efecto neutro y positivo en medioambiente, por cierto.

En definitiva, evidencia el mundo tan vertiginoso que estamos construyendo y más aún evidencia la dependencia de unos para con otros y viceversa.

Cuidado por tanto con el tsunami Coronavirus y no nos lavemos las manos pasando de nuevo, hagamos lo posible para cambiar el paso. Y a lavarse las manos con frecuencia para no contagiarnos.

Natxo Vadillo – Compitte –