A todos nos hubiera gustado no haber vivido el episodio dramático del accidente del Costa Concordia la noche del día 13 de enero de 2012.

Esta mole estaba al mando de un imprudente capitán que pasará a la historia como el mayor cobarde de los mares al abandonarla después de encallarla, provocando la muerte para 32 personasun enorme agujero económico a su empresa y la reputación de todo un país.

Su irresponsabilidad tendrá a buen seguro una automática y ejemplarizante pena que los tribunales Italianos sabrán adoptar.

Ahora nos alegramos todos por la enorme hazaña de la ingeniería al poder conseguir recuperar la verticalidad de la nave sin además ningún daño ecológico.

En este asunto todo son cifras impresionantes:

  • más de 600 millones de euros sufragados por la naviera
  • más de 500 personas en la operación
  • 114.500 toneladas izadas

Sí y digo bien, ya que la tracción la fuerza de poder arrastrar se realizó tirando de cables de acero, situados adecuadamente, acompañados de efecto de la masa del agua, que unos enormes tanques puestos en su lateral permitían estabilizar el barco.

Debemos felicitar a las empresas y las personas que han conseguido llevar a cabo la operación dado, que la más que previsible exposición del riesgo, no sólo por el desastre medioambiental que pudiera haber ocasionado, sino por cualquier otro percance o accidente en la maniobra, ha sido un éxito que desde la gerencia de riesgos a buen seguro estaría perfectamente medida (Natxo Vadillo – compitte.com)