Parece increíble lo que hemos vivido esta semana y lo insignificante que somos los humanos ante el poder de la naturaleza.

En 1983, pude vivir en primera persona las inundaciones de Bilbao. En 1996 también en verano todos nos conmocionados con la riada en el camping de Biescas.

En 2018 toca otro fenómeno catastrófico que de nuevo se llevan por delante a seres queridos de la forma más cruel.

Al margen de los cuantiosos daños materiales que durante un tiempo les costará poder recuperar la normalidad, que a través del Consorcio de Compensación de Seguros serán gestionados adecuadamente siempre y cuando los activos estuvieran adecuadamente asegurados, tenemos que lamentar pérdidas personales.

Quiero llamar la atención del lector de algo que normalmente se desconoce y que puede ayudar a paliar en parte la enorme pérdida de una vida humana.

Muchos de nosotros, la mayoría de aquellos que somos mayores de edad, bien por pertenecer a diversos colectivos (empresariales, sociales, culturales, de consumo, financieros, etc…) disponemos sin saberlo de multitud de coberturas de seguro sobre las personas. Por norma general seguros de accidentes mas que de vida.

En ambos casos en España es obligatorio incorporar la clausula de indemnización por el Consorcio de Compensación de Seguros de las pérdidas derivadas de acontecimientos extraordinarios en seguros de personas.

De esta forma nuestro consejo es acudir a los registros nacionales de seguros para averiguar las coberturas sobre personas de los finados e iniciar la gestión ante el Consorcio para reclamar la indemnización que legítimamente tiene derecho y en muchísimas ocasiones no se demandan por no conocerse.

Nos unimos al dolor y la desesperación de todo un pueblo maravilloso como el Balear.

Natxo Vadillo – Compitte –