No es la primera vez que en este contexto escribo sobre la confianza, en tanto en cuanto, a la relación cliente-proveedor y más aún en un servicio profesional tan complejo como es la gerencia de riesgos.

Cuando reside la confianza todo es muchísimo más fácil. Desde esta orilla uno se encuentra motivado, a gusto, considera como suyo el negocio de su cliente y por consiguiente procura mimarlo.

Desde la otra orilla, no se cuestiona al profesional, se le exige como debe de ser, facilitando la información y con transparencia para así conseguir el objetivo, que no es otro que mitigar en lo posible la exposición de los riesgos y preparar una adecuada transferencia (seguro) de los mismos.

Un excelente ejemplo del que estamos orgullosos en el equipo de Compitte es Cada Madrid, que, dicho sea de paso, es un ejemplo de taller del mecanizado de precisión con una tecnología y conocimiento instalado difícil de encontrar.

Su política en la dirección financiera lo expresa con una longitud de onda lamentablemente poco frecuente y que dice así…

“Aunque no esté de moda,

si no pensamos que los proveedores,

de cualquier tipo,

son parte de la empresa

y lo que es bueno para uno lo es también bueno para el otro,

es que no tenemos visión empresarial a largo plazo”

¡Ole! me sale espontáneamente. Muchísimas gracias Carmela, Juan Pablo, seguiremos trabajando en esta línea para llegar a jubilarnos juntos.

Natxo Vadillo – Compitte –